"Los medios de comunicación son la entidad más poderosa de la Tierra. Ellos tienen el poder de hacer culpable al inocente e inocente al culpable y éste es el poder. Porque ellos controlan la mente de las masas." (Malcolm X)

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sábado, 30 de mayo de 2015

La historieta y el relato de marinos

Los alumnos y alumnas de Tercer año trabajaron con un fragmento de El viejo y el mar de Ernest Hemingway y el cuento "Las luces del puerto de Waalwijk vistas desde el otro lado del mar" de Angélica Gorodischer. Eligieron un episodio por dúos y realizaron historietas.
Acá les presentamos los resultados. ¡Que los disfruten!
Micaela Abba y Daniela Kaufmann: Recuerdo de la primera experiencia de pesca (El viejo y el mar)


Tamara Casquero y Camila Basso: Recuerdo de la primera experiencia de pesca (El viejo y el mar)


Lucía Dañil y Sofía Patané: La desaparición de la doncella y el barco fantasma (Las luces del puerto de Waalwijk vistas desde el otro lado del mar")


Brisa Elisiri y Milagros Merlo: El muchacho no quiere abandonar a Santiago (El viejo y el mar)


Candela González Moreno: El muchacho no quiere abandonar a Santiago (El viejo y el mar)


Camila Herrera y Chiara Forti Dono: La desaparición de la doncella y el barco fantasma (Las luces del puerto de Waalwijk vistas desde el otro lado del mar")


Macarena Rodríguez Salinas y Francesca Achinelly: Recuerdo de la primera experiencia de pesca (El viejo y el mar)


Agustina Badaracco y Pilar Casado: La desaparición de la doncella y el barco fantasma (Las luces del puerto de Waalwijk vistas desde el otro lado del mar")



viernes, 1 de mayo de 2015

Crónicas humorísticas

Después de leer y analizar una crónica, los alumnos de Tercer año trabajaron con el género crónica humorística a partir de la siguiente consigna:

"Escriba una crónica periodística con tono humorístico de alrededor de 500 palabras. Tenga en cuenta las siguientes sugerencias:
a) Elija UNO entre los siguientes hechos posibles:
“A la bellísima actriz X (asígnele un nombre), cuando estaba bajando de su limusina se le enganchó el vestido y quedó prácticamente desnuda frente a las cámaras.”
“La sra. X (asígnele un nombre) le hizo juicio a su vecino Y (asígnele un nombre) porque le rompió el balcón cuando quiso agasajarla con una canción con mariachis”
“X (asígnele un nombre), el director de la empresa Y (asígnele un nombre) dio una conferencia de prensa durante la cual, tras una pregunta crucial, se le escapó una flatulencia sonora que desencadenó el final del encuentro.”
b) Ubique espacial y temporalmente el suceso.
c) Utilice testimonios de testigos y apele a los procedimientos literarios clásicos.
d) Recuerde el uso de los recursos humorísticos."

Todas las producciones estuvieron muy bien. Elegimos una de cada una de las opciones para compartir con ustedes. Chiara Forti Dono eligió la primera opción; Pilar Casado, la segunda y Lisandro Vicens, la tercera. Espero que se diviertan...
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En los Oscars, un vestido enmudeció a la multitud.
INUSITADO HECHO PROVOCA CAÍDA DE MANDÍBULAS.

 Por Chiara Forti Domo

En el día de ayer, en el evento más importante del cine, las mandíbulas de todos se desplomaron al momento del hecho del que fue protagonista la flamante actriz de la saga Los juegos del hambre, Jennifer Lawrence.
El suceso se produjo recién comenzado el evento cuando la protagonista descendía de su lujoso auto: un Peugeot RCZ. La actriz saludó por la ventanilla al ver que los paparazis se amontonaban en la alfombra roja para capturar en sus cámaras la llegada a la entrega de premios. Jennifer se dispuso a bajar del auto, siempre sonriente. Todo era color de rosa pero, cuando su descollante calzado Louboutin tocó el suelo, su vestido, del legendario diseñador de moda Valentino, se enganchó con la puerta del automóvil. El chofer de la familia Lawrence, George, debe haber apartado la vista rápidamente al ver que la niña de la familia se encontraba casi como Dios la trajo al mundo frente a todos los camarógrafos.
Jennifer posando para las cámaras luego del hecho.
La caída del gigante
Rápidamente los camarógrafos se vieron encerrados por el personal de seguridad del evento que protegía la integridad de Jennifer, sin embargo, deseosos de capturar el momento como Dráculas de doncellas puras, obtuvieron lo que ellos querían. Jennifer no disimuló su sorpresa frente a los presentes, pero la acción de levantar el vestido de la alfombra y colocarlo nuevamente en el lugar correspondiente fue tan inmediata que parece que las intermitentes luces blancas de los camarógrafos no parecieron obstruir su vista.
Las cámaras de las revistas de espectáculos, moda e interés general de todo el globo documentaron el hecho con una serie de fotografías y videos que en el día de hoy y, probablemente a lo largo de toda la semana, serán protagonistas de todos los medios de comunicación digitales e impresos y, además, los dispositivos electrónicos de millones de personas (transeúntes que transitaban por el lugar, choferes de lujosas limusinas, conserjes de edificios aledaños, extras del evento, etc.) inmortalizarán el momento en muchas de las redes sociales, tales como: Instagram, Facebook, Twitter y Tumblr.
Testigos reportaron la destrucción de varias cámaras fotográficas que cayeron de las manos de sus respectivos dueños al momento del funesto hecho. Mark, uno de los fotógrafos encargados de cubrir el evento para la revista Time, compartió: “Estaba exactamente enfrente de Jennifer cuando ocurrió”. Luego, añadió: “Lo vi todo, primero se empezó a caer y luego se cayó”. El rumor de que Jennifer llevaba ropa interior con dibujos infantiles se escabulló rápidamente por la red, pero el conserje de uno de los edificios lindantes, muy confiado de que sus ojos no lo engañaban, nos lo desmintió: “Su ropa interior era negra”, dijo.
Final feliz
La actriz estaba nominada en la terna de Mejor actriz protagonista por su excelente labor como Katniss Everdeen en la película En llamas, secuela de Los juegos del hambre. El broche de oro de esa estresante y vergonzosa noche fue el merecido Oscar que Jennifer levantó desde el escenario con la mano derecha, mientras que, con la izquierda, sostenía su vestido.
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Una conquista trae más de una consecuencia
 En el barrio de San Telmo, un hombre terminó con una denuncia por haber demostrado su amor de una forma bastante peculiar. 

Por Pilar Casado

  ¿Hasta dónde puede llegar el romanticismo? Esto mismo se preguntaba la joven Julieta Venazi de unos 28 años cuando ayer tuvo que declarar por una denuncia contra su vecino. Este hombre llamado Gonzalo Alzamendi, abogado y soltero de aproximadamente 35 años de edad, es de esos típicos muchachos que nos encontramos en la calle chiflándole a cualquier humano de sexo femenino, ya tenga 20 años como 70. Es de esos que a estas alturas de su vida no encuentran su "media naranja"... Y no se le ocurrió mejor decisión que demostrarle el amor que le tenía a su vecina mediante un espectáculo con mariachis. Él remaba y remaba, pero no se daba cuenta de que, en vez de estar yendo a la orilla, se dirigía a la cascada.  
  El hecho ocurrió en horas de la madrugada, lo cual no fue nada amoroso ni para su vecina, ni tampoco para los demás en el vecindario. No fue un hecho íntimo y amoroso, sino que más bien desesperado y grotesco. El hecho fue como el escenario de una película que le da vergüenza ajena hasta al espectador.
Escena capturada por un vecino antes que se produjera el derrumbe
 Según cuenta Carla Fonelli, quien vive en frente de la casa de Julieta, el hecho comenzó a eso de las 2 de la mañana: "Me despierto por unos gritos horribles, lo que Gonzalo llamaba "cantar"... Pero no me sorprendió en lo más mínimo. El muchacho venía tratando de conquistar a Julieta desde hacía mucho tiempo. Él nos contaba que 'su mirada lo desnudaba', cuando, en realidad, ella ni siquiera lo miraba. Intentaba llamar su atención con cualquier cosa. Revoleaba objetos hacia su jardín, para después ir con una excusa a la casa. Hasta una vez tiró al gato y el pobre cayó miserablemente a la pileta sin saber nadar."
  Cuando de pronto se cansó de que su damisela no saliera a verlo, con una escalera subieron todos al balcón. Seguían cantando, sin que nada importase. Hasta que finalmente se dieron cuenta de que el piso no estaba en perfectas condiciones, sino que había sido remodelado. Cuando Gonzalo notó lo que pasaba, intentó bajarse, pero en el momento en que pisó el escalón de la escalera vio algo que lo atormentó.
 Julieta venía caminando por la calle de enfrente con un hombre demasiado apuesto comparado con el flacucho que intentaba conquistarla desde el balcón. El acompañante tenía un cuerpo fornido que se dejaba ver por debajo de la camisa ajustada que llevaba. No podía compararse con el cuerpo de Gonzalo, que con suerte iba al gimnasio una vez cada seis meses.
  Los celos lo carcomieron vivo, y más aún cuando notó las manos entrelazadas de los dos tortolitos. Entonces, desde el balcón, empezó a cantar hasta que sus pulmones se quedaron sin aire. De pronto, comenzó a escuchar los crujidos de las columnas que se desplomaban: "¡Salten, salten!", gritaba a sus compañeros. Posteriormente los escombros y la oscuridad invadieron su vista hasta quedar sin conocimiento.
  Se despertó por la tenue luz que logró visualizar a través de sus ojos semiabiertos y lo primero que hizo al despertarse y encontrarse frente a un montón de policías fue decir: "Quiero ver a Julieta", a lo que le respondieron: "Ya la vas a ver... en la corte" Sintió que el mundo se desmoronaba encima de él, pero con las pocas fuerzas que tenía, no pudo evitar sonreír pues había logrado evitar ese beso de despedida entre Julieta y su robusto rival. 
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Insólita respuesta durante una conferencia de prensa.
Una pregunta difícil de olvidar

Al conocido empresario Steve Mops, fundador de la compañía de teléfonos y dispositivos móviles Mapple, se le escapó una rotunda flatulencia durante una conferencia de prensa.

Por Lisandro Vicens

El viernes pasado, el conocidísimo genio Steve Mops, actual director y fundador de la compañía Mapple, soltó un ruidoso gas que enmudeció a todas las personas que se encontraban en la sala.
Recinto donde se dio lugar a la conferencia de prensa de la compañía Mapple

La reunión había comenzado a las seis de la tarde y el objetivo era anunciar el nuevo accesorio para los dispositivos táctiles de Mapple: el MyPencil. Steve Mops dijo que se iban a empezar a desarrollar aplicaciones que requerirían el uso de este artefacto ya que creía que a veces el dedo no funcionaba correctamente en aplicaciones, por ejemplo, de dibujo.

Llegó el momento y diversos periodistas comenzaron a cuestionarse si realmente el nuevo producto que estaba llegando al mercado sería útil, productivo o qué funciones cumpliría. Así que los cronistas le preguntaron al gran Steve Mops todas estas inquietudes que pasaban por sus cabezas. Luego de responder varias preguntas, se hizo un enorme silencio y se escuchó por parte de una persona entre el público: “¿Lo que está intentando usted es que a la gente le guste su producto o solo está buscando el dinero sin importar qué es lo que la gente quiere?” Fue entonces cuando pareció que el mundo se había quedado mudo, ya que todos querían escuchar la respuesta del gran empresario. Pero no fue una respuesta lo que escucharon, sino que fue un ruido como si fuera un motor de una motocicleta que perduró por unos segundos y despidió una esencia purulenta y hedionda proveniente del pequeño escenario donde se encontraba el director de la empresa junto con sus socios.

Todos estaban sorprendidos, hasta el mismo Steve Mops, que deseaba que esa traviesa flatulencia no se le hubiera escapado jamás. Muchas personas que estaban allí, se lo tomaron como algo cómico y otras como algo irrespetuoso. El periodista que hizo la pregunta, Dwight Johnson, comentó: “Son cosas que pasan. Steve es una persona como todos nosotros y puede cometer un error, aunque creo que el gas lo agarró desprevenido en el momento más inadecuado”. Otra gente, enfadada con el empresario, dijo: “Es una falta de respeto” o “Es inaudito que una persona de su nivel haga estas cosas en una reunión de tal magnitud”.

Steve Mops, luego de lo sucedido, prosiguió con su charla como si nada hubiese pasado. Luego, al final de la conferencia, pidió disculpas riéndose de lo que le había sucedido. Se marchó del lugar con una sonrisa pero seguro que recordará este día por el resto de su vida.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Premios de Literatura de la NES

¡Hola a todxs!
Queremos felicitar a Macarena Rodríguez Salinas por haber recibido el Primer premio en el Concurso literario de este año de la NES en el que participan varias escuelas de la zona.
Éste es el cuento ganador:
Categoría B
Género: Narrativa.
Primer premio
Arruinada
"Nadie acudió a sus gritos"

Marie estaba en la cama del hospital. Dormida. Cuando abrió los ojos se sorprendió. Sólo podía ver las líneas borrosas, pero pudo identificar que todo lo que estaba allí era blanco o celeste. Cuando pudo ver bien, recorrió con la vista la habitación, frente a su cama se encontraba, colgado en la pared, un espejo. O eso parecía. Aquel objeto no podía ser un espejo porque en él se reflejaba todo lo que había en la habitación perfectamente, pero ella no estaba en ningún reflejo. No había ninguna persona, sólo la cama, el sillón, las paredes y las cortinas del hospital. Asustada y con las manos temblorosas, Marie tomó su celular e intentó ver si se reflejaba en la pantalla de éste. No. Tampoco. Allí estaba su reflejo. Gritó, pero nadie acudió a sus gritos y eso la desesperó más.
Se despertó espantada. Todo había sido un sueño. El no verse, no ver su reflejo, había sido un sueño. Una pesadilla. Una ilusión. Pero no era real, y eso era lo que en verdad le importaba.
Miró a su alrededor, a la habitación del hospital, sabiendo que esta vez aquel lugar sí era real. Estaba esperando al cirujano plástico. 
Marie pasó varios minutos reflexionando sobre el porqué de su sueño. Hasta que e dio cuenta: podía ser una señal. Quizá no necesitaba operarse. No era necesario cambiar su cara, para "perfeccionarse" y gustarle más a alguien. Ahínque cuando, por primera vez desde que era novia de Lucas, aquel superficial y e. Luís o hombre que ella decía amar, pudo pensar con claridad e inteligencia. Ya no quería operarse. Estaba feliz con quién era.
El cirujano interrumpió sus pensamientos entrando a la habitación. Ella, muy feliz y orgullosa de su pensamiento, abrió la boca, decidida a comunicarle al cirujano su reciente decisión. Pero él habló antes que ella, y entregándole un espejo pequeño le dijo:
-¿Ha quedado conforme con el resultado, señorita Faichild? Porque, déjeme decirle que se ve mucho mejor.
Marie, sin entender nada, tomó el espejo entre sus pequeñas manos y lo vio. Esta vez, sí había alguien en el espejo, reflejada. Aquella persona tenía la misma expresión que ella. Pero no, ella no podía ser esa persona, que se manifestaba en el espejo. Es no era su rostro. Porque ese rostro reflejado era el mas artificial que había visto. Esos no eran sus ojos. Esa no era su nariz. Esos no eran sus labios.
La verdad cayo como un balde de agua fría sobre ella. Ya era tarde. Muy tarde: ya la habían operado. Su rostro había cambiado, y no por una necesidad, sino por un capricho. Estaba muy angustiada.
Fue en ese momento cuando, por primera vez en su vida, Marie sintió que estaba arruinada.

jueves, 21 de agosto de 2014

Una entrevista...

Mientras intentamos armar un libro virtual con las entrevistas de todos y de todas, les dejo acá como modelo la excelente entrevista realizada por Joaquín Ampalio a la artista plástica quilmeña Hebe Liz Schewestein. ¡Que la disfruten!



Acá pueden escuchar un fragmento de la entrevista en la que Hebe Schewestein lee el prólogo de uno de sus libros:


jueves, 3 de julio de 2014

Del texto escrito al texto multimodal. Producciones

Finalmente, después de  mucho trabajo por parte de los chicos y de las chicas, acá les presentamos las producciones de los cinco equipos que trabajaron en la transformación del relato escrito "El cuentista" de Saki en un texto multimodal. No fue un trabajo sencillo ni fácil de realizar. Los alumnos y las alumnas tuvieron que distribuir el trabajo, negociar opciones, resignar tiempo libre, evaluar los borradores y definiciones de las diferentes etapas del proyecto y, finalmente, editar y corregir el producto final. Hubo de todo: problemas técnicos, de comunicación, discusiones, ... pero también lindos momentos compartidos, bloopers y mucho aprendizaje: aprendimos a trabajar colaborativamente, resignando ideas propias para aceptar las generadas por otros miembros del grupo, aprendimos a usar herramientas que no habíamos utilizado antes, aprendimos a evaluar nuestras posibilidades, a aprender de nuestras fortalezas y debilidades para aprovecharlas en futuros trabajos y más, mucho más.
Pedimos disculpas por algunos problemitas técnicos, pero la idea que prevaleció fue la de experimentar y producir y en la experiencia y la producción, aprender...
Esta es la plantilla guía de la que cada equipo partió para encarar el proyecto:



Y estos son los productos presentados. Esperamos que los disfruten:

Equipo 1: Abba, Micaela; Ampalio, Joaquín; Cortizas, Delfina; Erbino, Juan; Puia, Nicolás.

Equipo 2: Elisiri, Elisa; Forti, Chiara; Herrera, Camila; Merlo, Milagros; Prieto Aráoz, Joaquín.



Equipo 3: Casquero, Tamara; González Moreno, Candela; López Arrigo, Matías; Rodríguez Salinas, Macarena; Vicens, Lisandro.


Equipo 4: Arcamone, Lucas; Badaracco, Agustina; Casado, Pilar; Mircea Anguita, Elisa; Patané, Sofía.


Equipo 5: Achinelly, Francesca; Bousiguez, Tomás; Kaufmann, Daniela; Pastor, Malena; Patella, Lucas (En este último hay una sección de "boopers" al final)

sábado, 24 de mayo de 2014

Cuentos realistas

Los alumnos y las alumnas de Segundo año trabajaron con la producción de cuentos realistas después de realizar las actividades que pueden encontrar acá y teniendo en cuenta la siguiente consigna:
"Escribir un cuento realista a partir de las historias leídas (la del "crack", la de la familia de inmigrantes y la de la fotografía) teniendo en cuenta los siguientes pasos:
a) ¿Qué me interesa destacar de todos los datos relevados? ¿La historia de la fotógrafa, la de la protagonista de la foto o la de su hija?
b) En función de lo anterior, ¿desde qué punto de vista se relatará la historia? ¿Qué tipo de narrador elegiré para contarla?
c) Realizar un plan con respecto al tiempo narrativo, es decir, planificar en qué orden contaré los hechos (¿Cronológicamente?, ¿a manera de flashback?, ¿in media res?,…)
d) Pensar en qué momento el narrador le dará la voz a los personajes del cuento e incluir diálogos en la narración respetando las reglas que el código exige en estos casos.
e) Intercalar descripciones de los personajes teniendo en cuenta los artículos leídos y la foto en cuestión.
f) Pensar de qué manera le darán indicios de época al lector sin necesidad de explicitar el año o el lugar en que se desarrolla la acción. (Averigüen costumbres de la época, vestimenta, tareas agrícolas, noticias de la depresión, ..., para incorporar en la narración de modo que resulte creíble.)
g) Tener presente el uso de la función estética del lenguaje, la correcta división en párrafos, la ortografía, la puntuación y demás detalles imprescindibles para una buena actuación. Es absolutamente necesario revisar muy bien el texto antes de entregar."

Entre los cuentos realizados, seleccionamos dos por su creatividad y la preocupación por el uso de la función estética del lenguaje. Espero que los disfruten.

La vida de Florence
Por Daniela Kaufmann

“Ch ch” se escuchó. Les pedí a mis hijas que no se movieran, que ya iba a terminar...
“¡Ch!” y, repentinamente, ya no está, la mujer se había ido.
-¿Listo mami?- me dice Katherine.
Katherine es una niña muy hermosa: tiene cuatro años, es bajita para su edad, pero muy inteligente. Tiene unos bellísimos rizos marrones y grandes ojos pardos, lástima que esté sucia.
 -Sí,  ¿viste que no duele?- le digo.
-¿Para qué lo hizo?- me cambia de tema.
- Cree que puede ayudarnos, a nosotros y a todos- respondo dudosa.

Dos horas antes… 
-Mamá, ¿cuándo terminamos?- me pregunta Katherine.
- Hija, ya sabés que necesitamos comer, terminamos cuando todo el campo de algodón esté vacío- le digo.
-¡Pero!... Bueno…
Pasa un rato y un par de preguntas más en relación con “cuándo terminamos” provenientes de mis hijos, cuando aparece Lily, que estaba llegando de la escuela.
-¡Mamá, mamá! Toby ¡otra vez!- me grita.
-¿De nuevo?- digo preocupada.
 - Si, vení- dice y sale corriendo hacia el toldo.
La sigo. Ese toldo es pequeño, frío y destartalado, también es nuestro hogar, está cerca del campo de algodón porque allí trabajamos
 -Chicos, ustedes también, ya hicimos bastante- le grito a mis otros hijos.
Voy a ver a Toby, está llorando otra vez. Desde que nació, ya hace un año, está enfermo. Se le nota en la cara pálida y chupada y en esos ojos azul marino que te miran sufriendo.
-Shhhh, ya va a pasar- le digo.
Lo agarro y lo pongo en mis brazos. Mis hijas me traen la mezcla de hierbas, le doy un poco a Toby que se calma y se duerme. Mientras tanto aparece en nuestro humilde toldo una mujer desconocida, parece bien cuidada, tiene un peinado voluminoso y ropa de seda, lleva una cámara grande y cara y una gran lámpara. Debe ser reportera.
 -¿Puedo sacarles una foto?- pregunta- Es para ayudar- agrega.
Me brinda una mirada significativa y yo la entiendo.

Presente…
Con mi hijo en mis manos y mis hijas a los costados, acepto. Lily y Katy se dan vuelta porque una vez escucharon (y creyeron) que las luces de las cámaras te dejan ciego “ch ch” “¡ch!” siento esa luz inmensa sobre mi cara. La mujer desaparece y le explico a mi hija por qué nos sacó la foto.
Pasan los días, no vuelvo a ver a la misteriosa mujer. Toby sigue empeorando, ya no puedo trabajar porque lo tengo que cuidar. No sé qué tiene, no sé qué hacer, estoy muy preocupada.
Un día vinieron unas personas:
-Somos de una asociación que ayuda a gente en su estado- me dice una mujer alta y rubia. Me llama la atención lo limpia que está. Parece seria y formal pero tiene una mirada dulce.
-¿Saben de medicina?- pregunto desesperada.
- Sí, señora- responde.
Y trae a un joven doctor a quien le cuento el estado de mi hijo menor.
Después de horas de espera me dan el resultado:
-Señora: su hijo es celíaco, eso quiere decir que no puede comer ninguna comida que tenga gluten- me dice. Me largo a llorar, además de no tener comida, la que tengo no se la puedo dar a mi hijo. Una gran depresión me invade.
Pero desde ese día las cosas empiezan a cambiar. Esta gente nos viene a ayudar y nos da comida, incluyendo la comida especial para Toby. Hasta podemos tener un pequeño ahorro. Las cosas están cambiando, la sociedad se está acomodando.
Finalmente todo el sufrimiento termina, tenemos casa y comida, no es la gran vida pero yo la aprecio mucho, Toby se ve mucho más sano y feliz. Nuestras vidas mejoraron, mis hijos ya no tienen que trabajar. Espero que ni mis hijos ni mi esposo ni yo tengamos que pasar por esto nunca más.

Perdiendo la Esperanza
Por Macarena Rodríguez Salinas

Teniendo nada, habíamos perdido todo. Nuestro lugar había sido destruido por una tormenta y las cosas iban de mal en peor. El aire era deprimente. Estaba con mis hijos, solo caminando, esperando a nuestro próximo destino, intentando escapar e ir hacia algo mejor, pero con pocas esperanzas. Necesitaba trabajar. Eran tiempos difíciles, pero yo estaba haciendo lo posible para que mi familia no la pasara tan mal. De todos modos, estábamos devastados. Nunca habíamos tenido mucho, pero perderlo todo fue un fuerte golpe, estábamos arruinados, al igual que toda la gente que en esos momentos se encontraba alrededor nuestro. Sabía que los niños estaban haciendo lo posible para no quejarse, hacía muchas horas que no comíamos.
Finalmente llegamos a un campo. Había bastantes hoovervilles, habitados por familias, mujeres, hombres. Todos ellos con  mucho sufrimiento proyectado en sus rostros, y podría asegurar que había gente allí que no comía desde hacía días.

-Llegamos, niños- dije, cansada y con la mejor voluntad. Hacía lo posible para que mi voz sonara neutral, pero era casi inevitable que en ella apareciera un tono de tristeza. No quería que mis hijos se desanimaran, pero el aire alrededor era sombrío: desalentador y sombrío.
Nuestra ropa estaba sucia, pero todos en ese lugar eran como nosotros. No queríamos estar ahí y nuestro ánimo se iba cayendo poco a poco. Todos los niños estaban desaliñados y desprolijos. En el aspecto todos éramos similares: con bolsas debajo de los ojos, con  el agotamiento tan visible casi como el apetito.
Ya habíamos pasado cuatro días ahí y las cosas no mejoraban. Vegetales congelados eran la única comida a la que podíamos acceder.
-Disculpe, señora, estoy intentando atrapar la esencia de estos momentos, así la gente estará informada acerca de lo que pasa.  ¿Podría tomarles una fotografía?- escuché decir a una señora, que se dirigía a mí. Supuse que la fotografía era para ayudar. Supe de inmediato que ella no estaba sufriendo así.
-Sí, claro que puede- respondí convencida de que era lo mejor.
Luego de tomarnos fotografías, nos agradeció y se fue.
Esos son algunos de los recuerdos de esos tiempos. Lo único que podría asegurar es lo traumático de esa situación. Jamás voy a olvidar los rostros de la gente, sufriendo.